
COMPROMISO DE AYER
CON EL PRESENTE
"Por mi honor y con la gracia de Dios,
me comprometo
a cumplir mis deberes
para con Dios y con la Patria;
ayudar a mi prójimo en toda circunstancia
y observar fielmente la Ley Scout".
I n v i t a c i ó n
Esta es una invitación a nuestros amigos scouts para que meditemos y reflexionemos acerca de lo que significa en los actuales momentos el compromiso del ayer con el presente, a la luz del espíritu de la Promesa y Ley Scout, las mismas que han sido nuestra norma de vida y que a nuestro juicio, deben continuar siendo la orientación, el nuevo sentido que debemos darle a nuestra labor en la sociedad moderna, teniendo presente los diferentes mensajes y enseñanzas del Escultismo.
El Escultismo, como movimiento que es, siempre está al tanto de los aconteceres de sus seguidores, sean activos, que estemos alejados, pero que seguimos siempre listos viviendo conforme a las enseñanzas de nuestros jefes.
En todo el tiempo de nuestra actividad scout como dirigentes, nos preocupamos por presentar ese espíritu de la Promesa y Ley, más que una promesa, como un compromiso. Un compromiso personal del hombre, del scout, con su Dios -no importa la manera como lo concibamos; un compromiso con la sociedad, con la Patria Universal, representada por el jefe que preside la ceremonia; un compromiso con el prójimo, con todos los hermanos del mundo, empezando por los que están cerca a nosotros en el hogar, el colegio, la comunidad, el trabajo. Sartre, el gran sociólogo existencialista sostenía que "compromiso es acción", palabras con las cuales incitaba a que actuáramos conforme al dictado de nuestra conciencia, frente a las responsabilidades.
Se presta promesa, se hacen muchas promesas; habitualmente se dice dentro de la actividad scout, cuando se prepara la ceremonia, que el aspirante va a prestar... Si analizamos a la luz de la realidad, encontramos que tiene más sentido el comprometernos o hacer un compromiso, porque ello conduce o llevar al nuevo scout a comprometerse e imponerse voluntariamente una norma que lo va a acompañar toda su vida y que influirá en todo su comportamiento social y que, además, sólo su conciencia podrá recriminarle si falta a ese acto de libertad y aceptación al que queda ligado desde el momento en que se compromete.
Quién llega a comprometerse con un ideal por su propia voluntad, queda -en este caso el scout-, obligado a cumplir con lo prometido y de hecho la Promesa Scout es una obligación que moralmente nos imponemos y libremente aceptamos, lo que nos exige observarla, aplicarla y convertirla en nuestro principio de servicio y entrega, los cuales son ideales muy comprometedores del Escultismo Mundial
Cambio sin cambio
Al hablar del compromiso del ayer con el presente, queremos reiterar acerca de cómo nosotros, ya retirados del servicio activo en el concierto del Escultismo Mundial, así no luzcamos el uniforme, ni acampemos, ni seamos partícipes del juego scout tal como lo concibió Baden-Powell, si continuamos viviendo ese presente, presente de ser un scout y aplicamos y damos ejemplo a todos los que nos rodean; sabemos que como tal -antiguos scouts-, o ciudadanos de bien, tenemos la obligación de prolongar ese espíritu scout al medio profesional y hogareño, transmitiendo lo que aprendimos cuando jóvenes y proyectándolo e irradiándolo a la sociedad actual.
Pero, hermanos scouts, amigos de toda la vida, compañeros de aventura, scouts del ayer y del hoy, sí nosotros -hagamos énfasis en ese SI- sí nosotros, que ya somos mayores y tenemos experiencia de la vida, aplicamos ese compromiso del ayer -el que aprendimos a conjugar en el Movimiento Scout-, si lo traemos al hoy, seguramente las cosas cambian y mejoran en nuestra sociedad y en la misma organización scout a nivel nacional y mundial, dónde hay dificultades. Si continuamos convencidos y cada uno de nosotros, hacemos un alto en nuestras pretensiones personales; sí vencemos el egoísmo dejándolo a un lado, seguramente éstos obstáculos desaparecen y encausamos nuestro Movimiento Scout por la senda y los ideales que sólo el vivir, sentir, practicar y ser ejemplo para todos, nos exigen. Poniendo en práctica la mística que nos motivó y creó en nosotros el espíritu que nos ofrecen la Promesa y Ley Scouts.
Volviendo a las posibles fallas humanas del Escultismo, encontramos que por querer ser muy modernos se han cambiado los valores y se han olvidado de las cosas sencillas de la vida, las que nos brindan cierta felicidad y la oportunidad de entregarnos honesta y desinteresadamente al ideal scout.
La falta del espíritu scout, -nuestra persistente mística- el convencimiento de que debemos devolverle a la Institución Scout, parte de lo que tanto nos dio e influyó en nuestra personalidad: el servicio, la buena acción, el trabajo voluntario, el amor por la vida y otras cosas sencillas, las mismas que condicionan el existir de un Movimiento tal como la genialidad de Baden-Powell lo concibió en 1907 y en toda su historia, ha influido en diversas personalidades, algunas de ellas comprometidos en el destino de la humanidad, hombres y mujeres de diversas ideologías y todos los credos, razas y colores.
Hoy, en todo se habla de una Nueva Era y de Reingeniería. Pero, ¿qué es la Nueva Era o la Reingeniería para el Escultismo? Pensamos, después de mucho analizar el comportamiento actual; al hablar con expertos y dirigentes, concluimos, que la Nueva Era para el Escultismo es volver a la fuente, es revivir el espíritu scout, es fortalecer la mística que sólo se vive y se siente cuando realmente se ama un ideal; el mismo ánimo, aquello que nos apasionó, que nos hace vivir y sentir y vibrar en nuestros corazones, es importante que lo contagiemos a nuestros muchachos. Es evidente que el mundo está en permanente cambio, pero lo que sí no puede cambiarse bajo ningún criterio, son los principios, los compromisos morales; éstos son el soporte, la base, para que con el cambio en el comportamiento humano se evite la crisis, la hecatombe y el desastre total de la sociedad. Algo similar sucede con la Reingeniería, donde a través de la revisión de los sistemas programáticos empleados, las técnicas utilizadas, se hace una re-evaluación de todo lo que se ha hecho y si lo programado ha cumplido con sus objetivos y continúan siendo empleados, suprimiendo aquello que en la practica no puede mejorarse.
Entrando en la Promesa Scout
Como un compromiso, debemos entender los alcances de la Promesa Scout. El poner de presente el honor y pedir la asistencia de un Ser Supremo para llegar al compromiso, es algo trascendental que en la vida del scout debe estar presente. Un compromiso de honor y de amor; un compromiso con todo y por todos; un compromiso de actuar integralmente e intervenir en el qué hacer del mundo, teniendo como base los principios y valores espirituales, morales y sociales, que solo los hombres de bien podemos practicar y aplicar para beneficio de la comunidad social y la humanidad.
Durante la vida scout, hemos sido partícipes y asistimos a la Ceremonia de Compromiso Scout, pero muy pocos entendimos que esa actividad más que una promesa es un compromiso personal con un movimiento eternamente comprometido con Dios, la Patria Universal y su prójimo. Si volvemos al principio y leemos el texto de la Promesa Scout, encontramos que sólo el amor por el país y la genialidad de Baden-Powell, permitió legarle al mundo el recibir los beneficios que un Movimiento como el Escultismo, ofrece al hombre. Una organización, aparecida en una época en que empezaban a deteriorarse los principios morales de la sociedad inglesa que sostenía largas contiendas con sus centenarias colonias africanas y que, además, sin pensarlo, ese decadente comportamiento influía en el resto de los países.
Hoy, cien años después de nacido el Movimiento Scout, la historia se repite: el mundo está convulsionado a causa de guerras y conflictos que llevan a enfrentamientos entre los que tienen más y desean ser más poderosos o quieren adueñarse de las pocas pertenencias aquellos países que trabajan por solucionar sus problemas sociales; una Colombia con problemas graves: pobreza, inseguridad, una guerrilla inmisericorde que no respeta al ser humano, falta de empleo; campesinos obligados a abandonar sus tierras; hogares desintegrados a causa de la separación de los cónyuges; deserción escolar en todo los niveles. Como scouts no podemos dar la espalda a esta problemática social, pero sí debemos insistir en que es importante fortalecer los valores y ser partícipes de las soluciones que nuestra sociedad está dando para que la sociedad en que crecen nuestros hijos, mejore.
Con visión presencial futurista, nuestro querido Jefe Baden-Powell, se las ingenió para lograr que las nuevas generaciones fueran más partícipes del gran cambio propuesto, disfrutaran de programas sólidos y sanos ideales, los mismos que a través de la libertad individual nos convierte en buenos ciudadanos, hombres confiables, dignos de la nueva sociedad, la misma con la que él soñó hace casi cien años.
El, Baden-Powell, siempre deseó que los jóvenes del mundo -hombres y mujeres- se realizaran, convencidos de su fe y su amor por los ideales de servicio a su Dios, su Patria Universal y buscaran en forma permanente una identidad con los demás, con los humildes y con los poderosos, sin hacer distinciones, conformando una sociedad íntegra, sin barreras.
Su experiencia lo llevó a adoptar una serie de programas y actividades que hicieran parte de la vida de todos: normas alcanzables, buen comportamiento y amor por las cosas amables que solo el vivir, comprender, entender y amar, proporciona el existir. El animar a otros -dando su ejemplo- a cumplir los deberes, significó para este hombre, Baden-Powell, el insistirnos siempre en que no debemos olvidar que Dios nos regala la vida, que nos creó como seres únicos y, además, nos lo predicó y lo manifestó que ese Ser Superior, debe hacer parte de nuestra vida, inspirando y presidiendo todos nuestros actos.
Movimiento con fuerza espiritual
El Escultismo, no es in movimiento confesional, pero sí espiritual. El ser parte de su organización y sistema, nos lleva a vernos implicados y comprometidos voluntariamente con sus ideales, los mismos que nos motivan y llevan a darle un sentido diferente a la vida. Amando con amor y entendiendo como tal a todos los que decimos amar y no amamos, entendemos que el ideal baden-powellista , sí llega a arraigarse y ser parte de cada uno de nosotros, porque, además, ha sido y es coeducador por más de noventa años, de varias generaciones y más de quinientos millones de hombres y mujeres en todo el mundo, han tenido de alguna manera, que ver con el ideal scout.
El mismo Fundador, decía alguna vez a los rovers, que "hay algo que es seguro y es que Dios no es un Ser de mente estrecha como algunos parecen imaginarlo, sino un amplio espíritu de amor que bendice a aquél que trata de verdad de hacer cuanto puede por lograr el bien, de acuerdo con su conciencia y en Su Servicio”.
El mundo, Patria universal
En su aspiración por lograr un cambio en los países, Baden-Powell, dejó las bases de lealtad, amistad, comprensión y entendimiento entre los hombres, para que bajo un ideal de unidad e identidad total, el mundo fuera diferente -como una Patria Universal-, donde todos vivamos en permanente camaradería, en paz, compartiendo todo y logrando un mayor acercamiento entre los hombres de buena voluntad. "Los scouts de todas las partes del mundo", escribió en Escultismo para Muchachos, "son embajadores de buena voluntad que se dedican a hacer amigos echando por tierra las barreras de color, credo y clase social".
La hermandad entre los hombres ha sido un símbolo de unión y un compromiso que ha servido para comprendernos todos los que nos sentimos ligados al principio de ciudadanía mundial, aquella misma con la cual Baden-Powell soñó y que hoy se busca afanosamente en los foros internacionales, se discute en las Naciones Unidas, se manifiesta en la Unión Europea y se promueve en la Organización de Estados Americanos. Cada día, a través del diálogo y la firma de convenios entre las naciones, se desea, se anhela la paz entre sí; con todas las inquietudes de integración que se palpa a todos los niveles en foros y certámenes internacionales, se ve claramente la aspiración de conformar una gran nación universal y ella se vislumbra en el inmediato futuro, sí todos nos compenetramos en esta idea baden-powellista .
Los Jamboree, los encuentros fraternos de los scouts de todo el mundo, son una base para vivir esa nacionalidad mundial. Siempre se ha dicho que los scouts somos ciudadanos del mundo. Ciudadanos del mundo porque el ideal internacional de la hermandad no tiene fronteras y da igual compartir con un scout asiático que con un europeo; con un americano que con un inglés; con un latino o de donde sea; lo importante es que sea un ser humano, así no se tenga conocimiento del idioma, porque la flor de lis es el símbolo de identificación universal y la mejor tarjeta de presentación.
Los Derechos Humanos, que hoy se debaten a nivel mundial, mucho antes de llegar a los foros internacionales, ya hacían parte del programa scout y eran tenidos en cuenta por los Scouts, porque el Escultismo siempre ha dignificado al hombre, le ha reconocido y respetado sus derechos y ha sido soporte para la conquista de la paz y la armonía universal.
Servicio incondicional
No en vano con nuestro compromiso personal, nos obligamos libre y voluntariamente a estar con los demás a través de aquello que tanto contribuye a la formación del carácter del scout: la buena acción; el servir sin interés, sin condiciones y ayudar a todos sin distinciones y sin esperar recompensa, porque eso es lo que el propio Cristo nos transmitió cuando en el Evangelio nos dice que El "vino a servir, no a ser servido", agregando que quien no sirviera a sus hermanos, no era merecedor del compartir celestial.
Es el momento de recordar que "vivimos en este mundo disfrutando de todas las cosas que el Creador nos dio y al igual que pagamos el alquiler o renta de nuestra casa, debemos pagar nuestra estancia en el mundo. ¿Cómo? ¡Pues haciendo obras humanitarias y buenas acciones; ese es el precio del lugar que ocupamos en la tierra!" (A. Salas Martínez).
"Servicio es hacer a un lado el placer o conveniencia para tender la mano al necesitado", dijo B-P. a los rovers, porque "lo mejor que uno puede hacer por su comunidad, como buen ciudadano, es tomar parte en el servicio" social. Por medio de la buena acción diaria, cada uno aprende a identificarse con los humildes, los débiles, que son los que más cerca están de Dios, ese Dios que Baden-Powell, con su ejemplo personal, nos llevó a entender y ver en toda la obra de su Creación.
Un programa integral
El Escultismo es un "método de educación integral para el hombre total"; en él se conjuga la educación no formal y la auto educación sistematizada del hombre o la mujer, teniéndolo en cuenta desde los primeros años, pasando por la preadolescencia y adolescencia y siguiéndolo en la juventud, la misma que culmina cuando ya, como adulto, como profesional o simple ciudadano, se enfrenta con la realidad de una sociedad que le exige porque lo necesita para mejorar la calidad de ese hombre total.
El método adoptado por el Fundador para su Movimiento Scout, le hace un seguimiento a todos desde la niñez hasta la madurez, a través del "aprender haciendo", que da la oportunidad a todos de utilizar su capacidad creativa, su habilidad para vivir su libertad, analizar las situaciones, sacar provecho de todo y disfrutar mejor dentro de la sociedad.
Es un programa integral porque trabaja con y para el hombre hasta lograr convertirlo en el soporte para la Nueva Era y el cambio social exigido.
Un C ódigo de honor
Es muy importante y conveniente que también pensemos que existe dentro del Movimiento la Ley Scout; que ésta no es más que un código de honor que complementa la vivencia del compromiso que como parte del Escultismo adquirimos cada uno, al comprometernos, según lo hemos expresado.
Si analizamos en términos generales el texto de la Ley, redactada por el propio Baden-Powell, encontramos que son normas de comportamiento ciudadano que sirven para estructurar la personalidad del hombre de carácter, el ciudadano honesto, el amante de la ecología que protege el entorno y lucha por la supervivencia; el ciudadano respetuoso de los derechos de los demás; el hombre leal que sirve a todos y acepta a los demás hombres sin condiciones y otras muchas virtudes, cualidades, formar de ser y vivir, que hacen de cada scout un ejemplo, un ser humano auténtico, digno de imitar en el sentido amplio de la palabra.
A manera de recorderis, miremos la Ley Scout, tal como la aprendimos de niños y que a lo largo de nuestra vida hemos vivido, conforme al espíritu y mística de la cual nuestros jefes y superiores tanto nos exigieron.
Esta es la Ley, la Norma de vida de los Caballeros seguidores de Baden-Powell:
El scout...
...cifra su honor en ser digno de confianza.
...es leal.
...es útil y ayuda a los demás sin esperar recompensa.
...es amigo de todos y hermano de cualquier scout sin distinción de credo, raza, nacionalidad y clase social.
...es cortés y respeta las convicciones de los demás.
...ve en la naturaleza la obra de Dios y procura su conservación y su progreso.
...es obediente, responsable y ordenado.
...sonríe y canta en las dificultades.
...es económico, trabajador y cuidadoso del bien ajeno.
...es limpio y sano, puro en pensamientos, palabras y acciones.
Démonos cuenta que nuestro Código de Honor es una norma de vida; si todos la observamos, la aplicamos y la practicamos, encontramos que ella en si nos invita a la acción, a mirar la vida con optimismo, con fe, seguros de mejorarnos y mejorar todo lo que nos rodea.
Volvamos nuevamente a Baden-Powell, quién nos invita a "ser uno mismo... ser un camarada alegre, apasionado por lo que apasiona a los muchachos, ser verdaderamente uno de ellos. Hacer un esfuerzo permanente para traducir en su lenguaje su ciencia de adulto" y como hace años lo expresamos en el Primer Seminario de Lobatismo, en Manizales, 1967: "el verdadero dirigente es aquél que baja al nivel del niño, sin dejar de ser dirigente”.
Esta es una invitación para que, aunque no estemos activos o estemos alejados del Escultismo, continuemos conservando ese espíritu de permanente jovialidad, la misma que ha sido la fuerza creadora del Movimiento y que por lo tanto ese comportamiento es el que siempre nos recuerda aquello que una vez scouts..., ¡scouts toda la vida!
Norberto Rúa Rúa, GdeAk
Bogotá, D. C., noviembre 23, 1994